Gritos en el cielo

Olofin
llamó a Elegba, Oggún y Changó y les dijo que al que le trajera un
ratón le concedería una gracia.
Elegba salió como siempre el primero y encontró un ratón, se lo
metió en la boca y se lo comió. Oggún, que había salido un poco
después, hizo otro tanto.
Changó, que salió último, pudo a duras penas cazar su ratón y para
que no desconfiaran de él, se lo metió en la boca.
De regreso a casa de Olofin, Changó no habló ni una palabra y
cuando Olofin preguntó dónde estaba el ratón que les había pedido,
Changó abrió la boca y salió el animal vivo. Por lo que Olofin
sentenció:
–Desde hoy, el único que puede gritar en el cielo es
Changó.
Extraído del libro "El mundo de
los Orichas" de Arisel Arce Burguera y Armando Ferrer Castro
Editado en el 1999 por Ediciones Unión.




